Apostando en contra de la familia
El coste más íntimo de las apuestas deportivas: el impacto de su legalización —especialmente en la modalidad online— sobre la estabilidad matrimonial y el divorcio
Apostando en contra de la familia
El coste más íntimo de las apuestas deportivas: el impacto de su legalización —especialmente en la modalidad online— sobre la estabilidad matrimonial y el divorcio.
01/09/2026 · 4 min read


Por Álvaro Muñiz-Fernández, Brad Humphreys y Jane E. Ruseski
Actualizado a
01/09/2026
La sociedad ha señalado al juego como causante de una gran variedad de males: ruina económica, adicción, delincuencia y fragmentación familiar. En Estados Unidos esa percepción llegó incluso a codificarse en ley: cuando el Congreso prohibió las apuestas deportivas a nivel federal en 1992, lo justificó calificándolas de «problema nacional». Pero ¿de verdad el juego disuelve familias? En un reciente trabajo intentamos resolver esta pregunta.
No partimos de cero: una literatura muy reciente documenta que la expansión del juego no ha salido gratis a los hogares. Reduce el ahorro y la inversión de los hogares financieramente más vulnerables, deteriora las puntuaciones crediticias y eleva la morosidad y las quiebras (con efectos que cruzan fronteras estatales); empeora la salud mental de los hombres casados y amplifica la violencia de pareja tras las derrotas inesperadas de los equipos de la NFL. Estrés financiero, deuda, conflicto doméstico... cualquiera que conozca la literatura sobre los determinantes del divorcio reconocerá la lista de sospechosos habituales. Lo que nadie había comprobado todavía es si la cadena termina donde la sospecha secular (y la teoría de la negociación intrafamiliar) apuntan: en la ruptura del matrimonio. Eso es exactamente lo que hacemos en este trabajo.
LOS DATOS
Construimos dos paneles para el periodo 2012-2024: uno con los 50 Estados de EE. UU. más el Distrito de Columbia y otro con los 3.142 condados del país. La primera sorpresa es que Estados Unidos mide mal sus divorcios: la agencia federal de estadísticas vitales dejó de recopilar datos detallados en 1996 y desde entonces varios estados no reportan sus cifras. Por eso usamos dos medidas complementarias. La primera es el flujo: la tasa anual de divorcios por 1.000 habitantes de los registros administrativos. La segunda es el stock: el porcentaje de hombres divorciados que mide cada año la American Community Survey, con cobertura completa y consistente. Las dos medidas se disciplinan mutuamente: si la legalización aumenta de forma persistente el flujo de nuevos divorcios, ese aumento tiene que acumularse mecánicamente en el stock.


Trends in Divorce by Sport Betting Adoption Cohort
Comparar medias antes y después de legalizar engañaría: el divorcio lleva décadas cayendo en Estados Unidos, así que los Estados tratados también muestran tasas decrecientes. Lo relevante es que caen menos que los Estados que nunca legalizaron. Para estimar ese diferencial explotamos la adopción escalonada de la legalización entre 2018 y 2024 con el estimador de diferencia en diferencias de Callaway y Sant'Anna (2021), robusto a efectos heterogéneos del tratamiento. Usamos como comparación los Estados aún no tratados, controlamos por condiciones socioeconómicas (desempleo, estructura de edades, educación, brecha salarial de género) y verificamos que las tendencias previas a la legalización son iguales entre grupos.
RESULTADOS
Nuestros resultados indican que la legalización aumenta la tasa anual de divorcios en un 3% y el stock de hombres divorciados en un 1,2% respecto a sus medias previas. Son magnitudes moderadas, coherentes entre sí y que crecen con el tiempo desde la legalización, como cabría esperar de un mecanismo de acumulación gradual de pérdidas y conflicto.
El resultado más llamativo aparece al separar por modalidad: todo el efecto se concentra en los Estados que legalizaron las apuestas online desde el principio, mientras que en los Estados que sólo permitieron apuestas presenciales (acudir físicamente a un casino o local de apuestas) el efecto es indistinguible de cero. Es el mismo patrón que la literatura encuentra para el ahorro o la violencia de pareja: lo determinante no es que apostar sea legal, sino la fricción de acceso. Cuando el casino cabe en el bolsillo, la exposición es continua, privada y sin límites de horario


Effect of Sports Betting Legalization on Male Divorce Rates, by Treatment Modality
Separates CSA estimates, each treated group vs never-treated control
Los datos de condado nos permiten afinar el perfil de las zonas más afectadas: condados grandes, con más adultos de 25 a 54 años (el apostador típico) y, curiosamente, con niveles intermedios de renta y educación. Esta no-monotonicidad tiene lógica económica: los hogares de clase media apuestan lo suficiente como para sufrir las pérdidas, pero carecen del colchón financiero para absorberlas; en los condados más pobres, en cambio, el propio divorcio es un lujo inasequible (abogados, segunda vivienda, duplicar gastos), lo que sugiere que nuestras estimaciones son una cota inferior del daño matrimonial real. Los resultados sobreviven a la batería habitual de pruebas de robustez: no hay efectos sobre la formación de nuevos matrimonios, no los explica la pandemia y son robustos a estimadores alternativos.
Un simple cálculo ayuda a dimensionar el problema. Nuestras estimaciones implican unos 26.000 divorcios adicionales al año en los Estados tratados, que afectan a unos 23.000 niños. Aplicando las estimaciones de Gruber (2004) sobre las consecuencias de crecer con padres divorciados, eso supone unos 1.300 millones de dólares anuales en ingresos futuros perdidos de esos niños. Y eso sin contar costes legales o de vivienda.
CONCLUSIONES
De aquí salen dos lecciones. La primera: los análisis coste-beneficio de legalizar el juego que sólo miran la recaudación se quedan cortos, porque omiten costes sobre la estabilidad familiar que se concentran en los hogares menos capaces de soportarlos.
La segunda, y quizá más útil: la palanca de política relevante no es tanto legalizar sí o no, sino el cómo. La modalidad móvil, la publicidad, los bonos de captación o las herramientas de juego seguro determinan la intensidad de la exposición y, con ella, el tamaño de los daños.
