Capital Europea de la Cultura: ¿un impulso turístico duradero o un efecto pasajero?

Se promete algo más que un año de celebraciones: situar a la ciudad en el mapa turístico. El análisis de cientos de ciudades europeas permite descubrir cuánto hay de realidad.

DAVID BOTO-GARCÍASARA SUÁREZ-FERNÁNDEZSEPTIEMBRE 2026

David Boto-García y Sara Suárez-Fernández

9/10/20268 min read

Capital Europea de la Cultura: ¿un impulso turístico duradero o un efecto pasajero?

Ser elegida promete algo más que un año de celebraciones: situar a la ciudad en el mapa turístico. El análisis de cientos de ciudades europeas permite descubrir cuánto hay de realidad.

10/09/2026 · 10 min de lectura

En 2031, una ciudad española volverá a convertirse en Capital Europea de la Cultura. Cáceres, Granada, Las Palmas de Gran Canaria y Oviedo son las cuatro ciudades que continúan en el proceso de selección, después de que Burgos, Jerez de la Frontera, Palma, Potries y Toledo quedarán fuera en la primera fase. La decisión final se conocerá a finales de este año y España compartirá la designación con Malta, cuya ciudad representante será Victoria.

No será la primera vez que una ciudad española recibe este reconocimiento. Madrid fue Capital Europea de la Cultura en 1992, Santiago de Compostela en 2000, Salamanca en 2002 y San Sebastián en 2016. Para una ciudad, obtener el título supone mucho más que incorporar una distinción a su nombre. La iniciativa, creada por la Unión Europea en 1985, pretende situar la cultura en el centro de la vida urbana y promover el conocimiento de la diversidad cultural europea. La ciudad seleccionada desarrolla durante un año un amplio programa de actividades culturales y artísticas, generalmente precedido por varios años de preparación y acompañado de inversiones en infraestructuras, regeneración urbana y promoción internacional.

Todo ello convierte a la Capital Europea de la Cultura en una iniciativa ambiciosa y costosa, pero también en una oportunidad para atraer visitantes y aumentar la visibilidad internacional de la ciudad. De hecho, una de las expectativas habituales asociadas a la designación es que sus beneficios no terminen cuando acaba el año de la capitalidad. La mayor notoriedad internacional, la mejora de la imagen del destino y las inversiones realizadas deberían, en principio, contribuir a mantener una mayor afluencia turística en los años posteriores.

Pero ¿es esto realmente así? ¿Consigue la Capital Europea de la Cultura transformar de forma duradera la trayectoria turística de las ciudades? En nuestro artículo, evaluamos el efecto causal de ser Capital Europea de la Cultura sobre el turismo, examinando no solo el impacto durante el año del evento, sino también su dinámica posterior. El objetivo es evaluar si, efectivamente, esta distinción logra posicionar a las ciudades y generar “efectos legado” duraderos. Todo ello ofrece evidencia empírica que puede ser relevante para las administraciones públicas, que deben decidir cuánto invertir en este tipo de iniciativas y evaluar el rendimiento y beneficios de las mismas.

DATOS Y METODOLOGÍA

Construimos una base de datos procedentes de Eurostat con información sobre las pernoctaciones turísticas de 642 ciudades europeas pertenecientes a 27 países entre 2005 y 2023. Una vez descartadas algunas ciudades debido a las limitaciones en la disponibilidad de datos, se consideran 25 ciudades que fueron designadas Capital Europea de la Cultura durante el periodo de estudio.

El principal reto consiste en saber qué habría ocurrido con el turismo de esas ciudades si no hubieran recibido el título. Para aproximarnos a esta situación contrafactual, aprovechamos una característica particular del proceso de selección. Además de las ciudades que finalmente fueron elegidas, identificamos 78 ciudades que llegaron a ser candidatas finalistas, pero que no obtuvieron la designación. Estas ciudades son un grupo de comparación especialmente interesante, ya que todas ellas decidieron competir por la capitalidad, elaboraron una candidatura y llegaron a una fase avanzada del proceso de selección. Por tanto, es razonable pensar que comparten algunas características con las ciudades ganadoras que podrían ser difíciles de observar directamente. La diferencia fundamental entre las ciudades elegidas y las candidatas finalistas es que unas obtuvieron finalmente el título y las otras no, y en ocasiones quienes ganan la candidatura lo hacen por márgenes muy estrechos.

A partir de esta información, comparamos la evolución de las pernoctaciones de las ciudades ganadoras con la de las ciudades que participaron en el proceso de selección, pero no fueron elegidas. Utilizamos una estrategia de diferencia en diferencias mediante un estudio de eventos, que permite observar qué sucede con el turismo no solo durante el año de la capitalidad, sino también en los años anteriores y posteriores. De esta forma podemos comprobar si las ciudades que se convierten en Capital Europea de la Cultura siguen una trayectoria turística diferente después de recibir el título.

PRINCIPALES RESULTADOS

Como se puede apreciar en la Figura 1, que compara las diferencias entre ciudades que son capitales y ciudades candidatas, las ciudades anfitrionas experimentan un aumento de las pernoctaciones de alrededor del 10% durante el año de la capitalidad. La Capital Europea de la Cultura, por tanto, sí consigue atraer visitantes adicionales durante el año en el que se desarrolla el programa. Sin embargo, la figura también muestra que este aumento del turismo se desvanece a partir del siguiente año, no existiendo diferencias significativas entre las anfitrionas y las candidatas durante los años sucesivos. En otras palabras, el turismo vuelve a recuperar una trayectoria similar a la que presentaba antes de la capitalidad.

Event study DID estimates for log Stays de Chaisemartin & D'Haultfoeuille (2025)

Figura 1. Efectos de la Capitalidad Europea de la Cultura sobre las pernoctaciones (en logaritmos) en las ciudades anfitrionas a partir de un estudio de eventos de diferencia en diferencias.

Este resultado es relevante porque matiza una de las expectativas más habituales asociadas a este tipo de iniciativas. La Capital Europea de la Cultura parece generar un impulso turístico significativo, pero ese ‘empujón’ no se convierte automáticamente en un legado turístico permanente. La designación funciona, al menos en términos de volumen de pernoctaciones, como un potente estímulo de corto plazo, pero no parece modificar por sí sola la trayectoria turística de largo plazo de las ciudades anfitrionas.

EFECTOS HETEROGÉNEOS POR TIPO DE CIUDAD

El efecto no es igual para todas las ciudades. El impulso es especialmente intenso entre aquellas localizaciones que partían de niveles más bajos de actividad turística, tenían una población menor o presentaban mayores tasas de desempleo antes de recibir la designación. En cambio, entre las ciudades que ya eran destinos turísticos consolidados encontramos efectos mucho más reducidos o inexistentes. Este resultado tiene una lectura interesante para la política pública. La Capital Europea de la Cultura parece ofrecer mayores retornos turísticos inmediatos precisamente a las ciudades que tienen más margen para aumentar su visibilidad internacional. Para un destino ya muy conocido, conseguir atraer visitantes adicionales mediante una nueva campaña de promoción puede resultar más difícil, mientras que, para una ciudad menos posicionada internacionalmente, la exposición mediática y cultural que acompaña a la capitalidad puede representar una oportunidad mucho mayor.

EFECTOS INDIRECTOS SOBRE OTRAS CIUDADES

Uno de los resultados más interesantes del estudio emerge al ampliar el foco más allá de la ciudad anfitriona y evaluamos qué ocurre con otras ciudades del país anfitrión. Una posibilidad sería que la Capital Europea de la Cultura desplazase turistas desde otros destinos nacionales hacia la ciudad anfitriona. En ese caso, el aumento de visitantes en la Capital Europea de la Cultura podría producirse a costa de una reducción del turismo en otras ciudades. Sin embargo, nuestros resultados apuntan en la dirección contraria. Durante el año de la capitalidad, otras ciudades del mismo país que no acogen el evento experimentan también un aumento de sus pernoctaciones de aproximadamente un 5%. Además, este efecto positivo se mantiene durante el año siguiente. Esto se ilustra en la Figura 2, que compara el efecto causal en las ciudades anfitrionas y en otras ciudades del mismo país.

Event study DID estimates for log Stays de Chaisemartin & D'Haultfoeuille (2025)

Figura 2. Efectos de la capitalidad europea de la cultura sobre las pernoctaciones (en logaritmos) en las ciudades anfitrionas y en otras ciudades del mismo país a partir de un estudio de eventos de diferencia en diferencias.

Una interpretación plausible es que la atención internacional generada por la Capital Europea de la Cultura contribuya a aumentar la visibilidad del país como destino turístico en su conjunto. Los visitantes, atraídos inicialmente por el programa cultural, pueden aprovechar su viaje para conocer otros lugares, o la mayor exposición internacional puede generar un interés adicional por destinos distintos de la ciudad anfitriona. Por ejemplo, cuando San Sebastián fue Capital Europea en el año 2016, un turista extranjero pudo aprovechar el viaje para visitar también Bilbao o Barcelona. Este resultado sugiere, por tanto, que los beneficios turísticos de la capitalidad pueden extenderse territorialmente y no limitarse a la ciudad que recibe el título.

COMPARATIVA CON LA CAPITAL EUROPEA DEL DEPORTE

Como ejercicio complementario, comparamos estos resultados con los de la Capital Europea del Deporte. Esta comparación puede ser útil al permitir comprobar si cualquier gran designación europea con eventos y atención mediática produce automáticamente un aumento del turismo. En este caso, sin embargo, no encontramos efectos significativos de la designación de Capital Europea del Deporte sobre las pernoctaciones turísticas. Aunque esta evidencia debe interpretarse con cautela debido al menor número de ciudades disponibles para el análisis, el contraste apunta a que el efecto de la Capital Europea de la Cultura no responde simplemente a recibir una etiqueta europea. La escala del programa, su dimensión internacional, el respaldo institucional de la Unión Europea y el proceso de preparación plurianual parecen ser los verdaderos determinantes del impulso turístico observado.

CONCLUSIONES E IMPLICACIONES

La principal conclusión que extraemos es que la Capital Europea de la Cultura genera un beneficio turístico real y significativo, pero las expectativas sobre su legado deberían ser más prudentes, ya que no parece razonable asumir que la capitalidad genere, por sí misma, un aumento permanente de la demanda turística. El año de la designación es capaz de atraer aproximadamente un 10% más de pernoctaciones, pero, una vez finalizado, la ciudad vuelve a recuperar una trayectoria similar a la anteriormente mostrada.

Esto no significa que la iniciativa no pueda generar beneficios duraderos. Significa, más bien, que esos beneficios probablemente requieren algo más que la propia celebración. Si una ciudad quiere convertir el impulso de la capitalidad en una transformación permanente, debe aprovechar el año del evento para desarrollar actuaciones que continúen después de la misma, manteniendo la promesa de ofrecer unos activos interesantes para el turista, como mantener una programación cultural atractiva, consolidar las infraestructuras creadas, desarrollar una estrategia de promoción turística sostenida y reforzar la conexión con otros destinos del territorio.

A escala nacional y regional, los hallazgos ofrecen una segunda implicación fundamental. Dado que la capitalidad genera efectos positivos sobre otras ciudades del país, la estrategia de promoción no debería limitarse a la ciudad anfitriona. Coordinar campañas y productos turísticos que incentiven estancias más prolongadas y distribuir sus viajes por otros destinos podría ayudar a ampliar los beneficios y maximizar el impacto socioeconómico de la iniciativa.

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