Desigualdad y migración en África

La decisión de emigrar no depende solo del nivel de pobreza, sino también de cómo perciben los individuos su posición económica relativa. Un análisis de 54 países africanos revela la conexión, no tan visible, entre desigualdad y migración.

SEPTIEMBRE 2026OSCAR CLAVERIACLAUDIA PUIGRECIENTES

Oscar Claveria y Claudia Puig

9/30/20267 min read

Desigualdad y migración en África

La decisión de emigrar no depende solo del nivel de pobreza, sino también de cómo perciben los individuos su posición económica relativa. Un análisis de 54 países africanos revela la conexión, no tan visible, entre desigualdad y migración.

29/09/2026 · 8 min de lectura

Los movimientos migratorios han sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad y han desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de las sociedades. A través de la migración, las personas buscan mejores oportunidades de vida, acceso a empleo, educación, seguridad o reunificación familiar. Este fenómeno contribuye al intercambio de conocimientos, experiencias y capacidades, favoreciendo la innovación y el crecimiento económico tanto en los países de origen como en los de destino. Además, la movilidad humana permite responder a desequilibrios demográficos y laborales.

A pesar de la gran relevancia demográfica, económica y social que tienen los movimientos migratorios, existen muy pocos estudios centrados en las migraciones en África. El artículo recientemente publicado que aquí presentamos analiza la relación entre desigualdad económica y migración neta en 54 países africanos durante el período 2001-2021. El estudio pretende cubrir una laguna importante en la literatura, ya que, pese a que la teoría económica y migratoria reconoce desde hace décadas que las desigualdades influyen en las decisiones migratorias, existen muy pocos trabajos empíricos centrados en África.

OBJETIVO Y ENFOQUE

La investigación parte de tres preguntas fundamentales:

  1. ¿Cómo ha afectado la desigualdad de ingresos a los movimientos migratorios en África durante las dos últimas décadas?

  2. ¿Qué papel desempeñan otros factores económicos como la renta per cápita, el desempleo, la inversión extranjera directa y la incertidumbre económica?

  3. ¿Existen diferencias significativas entre las distintas regiones africanas?

Para responderlas, se construye una base de datos de panel que combina tasas de migración neta, indicadores de desigualdad y variables macroeconómicas de los 54 países africanos. Las tasas netas de migración se calcularon utilizando datos oficiales de población migrante proporcionados por el Banco Mundial (World Development Indicators), por lo que estarían recogiendo el saldo migratorio legal neto. Por lo que respecta a las medidas de desigualdad, ambas se obtuvieron de la World Income Database (https://wid.world/). La principal medida de desigualdad es la participación de la renta que acumula el 10% más rico de la población (ver Gráfico 1), complementada con el índice de Gini como prueba de robustez.

Gráfico 1: Desigualdad de ingresos por región (2001-2021)

Nota: La desigualdad de ingresos se mide por el porcentaje de ingresos que corresponden a las personas con mayores ingresos (decil superior) antes de impuestos y transferencias. Fuente: https://wid.world/

Porcentaje de ingresos que corresponden al decil superior (P90)

MARCO TEÓRICO

El artículo se apoya en la teoría de la “privación relativa”, desarrollada por Stark y Taylor (1989), según la cual las decisiones migratorias no dependen únicamente de la pobreza absoluta, sino también de cómo perciben los individuos su posición relativa respecto a otros grupos sociales. De esa forma, a medida que las diferencias económicas se amplían, aumentan los incentivos para buscar oportunidades en otros lugares. Los autores destacan además que las nuevas tecnologías y la difusión de información permiten comparar estilos de vida y oportunidades económicas de forma mucho más intensa que en el pasado. Esto amplifica los efectos de la desigualdad, al generar expectativas sobre salarios, servicios públicos y calidad de vida en otros territorios. Finalmente, cabe señalar que la desigualdad extrema puede fomentar tensiones sociales, inseguridad e inestabilidad política, aumentando los incentivos para emigrar.

PRINCIPALES PATRONES OBSERVADOS EN ÁFRICA

El estudio muestra una gran heterogeneidad regional en las dinámicas migratorias africanas. Las tasas de migración neta evolucionan de forma distinta según la región (ver Gráfico 2).

Gráfico 2. Evolución de la tasa de migración neta (2001-2021)

Nota: La línea negra representa la evolución de la tasa de migración neta en cada región africana, y la línea punteada la evolución de la tasa de migración neta en el continente africano. Fuente: Banco Mundial (World Development Indicators).

Algunos factores, como la crisis libia de 2011, tienen un fuerte impacto sobre los flujos migratorios en el continente, especialmente en el norte de África. También destaca la transformación de África Occidental, desde una región receptora de migración intrarregional hacia una región crecientemente emisora.

En relación con la desigualdad, los datos muestran que África presenta niveles muy elevados y persistentes de concentración de ingresos. En promedio, más de la mitad de la renta corresponde al 10% superior de la distribución. África Austral destaca como la región más desigual, mientras que África del Norte presenta niveles relativamente menores.

RESULTADOS EMPÍRICOS PRINCIPALES

El hallazgo central del trabajo es que la desigualdad de ingresos está positivamente asociada con la migración neta en África. Es decir, un aumento de la concentración de renta en los grupos más ricos se relaciona con mayores tasas de migración neta. Los resultados son estadísticamente robustos tanto utilizando la participación de renta del decil superior como utilizando el índice de Gini.

Este resultado pondría de manifiesto que la desigualdad constituye un factor estructural importante en la dinámica migratoria africana. Por consiguiente, la percepción de oportunidades desiguales y la privación relativa parecen desempeñar un papel relevante en la movilidad de la población africana.

Otro resultado destacable es el papel de la incertidumbre económica. El índice de incertidumbre económica utilizado muestra una relación negativa y significativa con la migración neta en la mayor parte de África. Los aumentos de incertidumbre se asocian con una disminución de la tasa de migración neta, provocando que en promedio se vayan más personas de las que entran.

Finalmente, por lo que respecta al resto de determinantes macroeconómicos, se observa como la inversión extranjera directa suele presentar una asociación negativa con la migración neta. Por su parte, el desempleo también tiende a mostrar relaciones negativas en varias regiones. Mientras que la renta per cápita ofrece resultados mucho más heterogéneos, dependiendo de la región analizada.

DIFERENCIAS REGIONALES

Los resultados regionales revelan que la relación desigualdad-migración no es uniforme en todo el continente. En África Oriental y África Austral, la asociación positiva entre desigualdad y migración neta es especialmente clara y significativa. Por el contrario, en África del Norte aparecen resultados diferenciados, probablemente relacionados con circunstancias geopolíticas específicas, incluyendo la guerra civil libia, los conflictos regionales y la importancia de los flujos migratorios intercontinentales hacia Europa.

África Occidental constituye el caso más singular. Allí varios coeficientes pierden significación estadística y algunos presentan signos opuestos a los observados en el conjunto del continente.. Una posible explicación para estos resultados diferenciados podría deberse a las peculiaridades históricas, económicas y migratorias de la región. Para un análisis detallado de los flujos migratorios en la región, ver el artículo de Rosa María Verdugo (2022).

IMPLICACIONES Y RECOMENDACIONES DE POLÍTICA ECONÓMICA

Del análisis llevado a cabo se derivan varias implicaciones para las políticas públicas, que se podrían articular en cuatro puntos:

  1. Reducción de la desigualdad como objetivo central de la política migratoria. El principal mensaje del estudio es que la desigualdad no es simplemente un problema distributivo, sino también un determinante de la movilidad humana. Por tanto, las estrategias orientadas a gestionar los flujos migratorios deberían incorporar políticas de reducción de desigualdades. Esto implica reforzar sistemas fiscales progresivos, programas redistributivos, inversiones en educación y salud, y políticas que favorezcan una distribución más equilibrada de las oportunidades económicas.

  2. Promoción de la estabilidad y reducción de la incertidumbre económica. La evidencia muestra que los shocks de incertidumbre económica afectan significativamente a las dinámicas migratorias, provocando que salgan más personas de las que entran. Por ello, fortalecer la estabilidad macroeconómica, mejorar la calidad institucional y ofrecer marcos regulatorios predecibles puede contribuir a reducir presiones migratorias asociadas a situaciones de inestabilidad.

  3. Diseño de políticas diferenciadas a nivel regional. Los resultados regionales muestran que África no puede ser tratada como un bloque homogéneo. Las estrategias migratorias y de desarrollo deben adaptarse a las características específicas de cada región. En especial, África Occidental requiere enfoques diferenciados debido a la singularidad de sus patrones migratorios.

  4. Complementación las políticas migratorias con estrategias de desarrollo a largo plazo. El estudio pone énfasis en que migración y desarrollo forman parte de un mismo proceso. Por ello, las políticas exclusivamente centradas en el control migratorio difícilmente podrán abordar las causas profundas de la movilidad. Se requieren estrategias que generen empleo, mejoren las perspectivas económicas y reduzcan la privación relativa percibida por la población.

CONCLUSIÓN GENERAL

La principal aportación del artículo es demostrar, mediante evidencia de panel para 54 países africanos durante dos décadas, que la desigualdad económica constituye un factor determinante de la migración neta en África. La concentración creciente de ingresos en los grupos de renta más alta aparece sistemáticamente asociada a mayores movimientos migratorios, mientras que la incertidumbre económica ejerce un efecto disuasorio.

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