El Coste de Oportunidad

¿Con qué finalidad nace (puede preguntarse el lector que haya aterrizado por casualidad en este página)? La respuesta es simple: divulgación y debate.

Javier Campos y Juan Luis Jiménez

7/15/20263 min read

El Coste de Oportunidad

¿Con qué finalidad nace (puede preguntarse el lector que haya aterrizado por casualidad en este página)? La respuesta es simple: divulgación y debate.

16/07/2025 | 3 min read

Javier Campos y Juan Luis Jiménez

Pocos conceptos hay más importantes en Economía que el de coste de oportunidad. Hay quien dice, incluso, que lo que distingue verdaderamente a un economista de otros científicos sociales es que su método para analizar la realidad se construye precisamente alrededor de esta idea. En su acepción austríaca - la más aceptada hoy en día - el coste de oportunidad asigna el verdadero valor de cada recurso de la sociedad en función de lo que cuesta la mejor alternativa perdida, cuando se opta por un curso de acción determinado.De hecho, y aunque suene a conocido, nuestro trabajo como economistas nos lleva a ocuparnos básicamente de elecciones, de estudiar opciones factibles entre usos alternativos de recursos escasos y de proponer - que no imponer - cuál es la mejor decisión posible en cada circunstancia. Para ese estudio necesitamos analizar con detalle cada problema, y a ello nos dedicamos a través de procedimientos teóricos y prácticos cada vez más sofisticado

Este blog nace inspirado profundamente por estas premisas. El Coste de Oportunidad (CdO) pretende erigirse, con mucha humildad, en un lugar de difusión para la generación de debate abierto, destinado a personas interesadas en la ciencia económica, al que serán bienvenidas aportaciones que sustenten diferentes puntos de vista, siempre que estén basados en el rigor conceptual y admitan la discusión honrada de sus principios, desarrollos y resultados.

¿Con qué finalidad nace (puede preguntarse el lector que haya aterrizado por casualidad en este página)? La respuesta es simple: divulgación y debate. El contenido de nuestra disciplina, sus límites y sus métodos - lo que hacemos los economistas, en definitiva - sigue siendo para gran parte de la sociedad una incógnita en el mejor de los casos, una mezcla alquímica de arcanos ininteligibles en otros o, incluso, una simple fuente de confusión y charlatanería.

El economista no es un mejor gestor de empresas u organizaciones, ni tampoco un sociólogo con aparato matemático; y mucho menos un politólogo incapaz de explicitar sus principios políticos. El economista es (o debe ser) un tocador profesional de narices, un irritante Pepito Grillo en quien la sociedad delega el dudoso honor de recordarle que no se deben tomar decisiones apresuradas o complacientes, sino hacer que estas conlleven, de manera rigurosa, una previa - y a veces también ex post - evaluación de sus costes y sus beneficios.

En la iconografía clásica, la diosa ocasión - trasunto en nuestro caso de la oportunidad - suele representarse como una mujer hermosa cuya larga cabellera le cubre el rostro, pero cuya cabeza se encuentra totalmente rapada por detrás. De ahí, obviamente, que la pinten calva y que dejarla pasar por delante nos dificulte agarrarla por los pelos.

¿Cómo participar en el blog? Simple: o te invitamos nosotros, o te autoinvitas. En el primero de los casos, el Editor localizará artículos de investigación de interés e invitará a participar en el blog mediante email. En el segundo, los interesados contactarán con el Editor por email enviando su artículo y, tras una rápida evaluación anónima para confirmar el interés y el método, se decidirá si puede ser publicado.

Animamos desde este blog a todos los interesados en la divulgación económica a sentirse partícipes de este proyecto, a contribuir al debate aportando entradas, y/o a participar en los foros a los que estas den lugar. Nosotros creemos que el coste de oportunidad de no hacerlo puede llegar a ser muy alto.