La cultura también nos hace volar

¿Puede el reconocimiento cultural de una ciudad atraer más vuelos? Un análisis de miles de conexiones aéreas explora cómo la cultura también puede influir en la forma en que viajamos.

MARÍA SANTANA GALLEGOEMILIE ESTERZONOCTUBRE 2026RECIENTES

Emilie Esterzon y María Santana-Gallego

10/1/20265 min read

La cultura también nos hace volar

¿Puede el reconocimiento cultural de una ciudad atraer más vuelos? Un análisis de miles de conexiones aéreas explora cómo la cultura también puede influir en la forma en que viajamos.

01/10/2026 · 5 min de lectura

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Emilie Esterzon y María Santana-Gallego

¿Por qué algunas ciudades atraen muchos más pasajeros aéreos que otras? La respuesta tradicional de la economía del transporte es bien conocida: el tamaño de la población, la renta disponible, la distancia entre ciudades, la existencia de vuelos directos o el precio de los billetes son algunos de los principales determinantes de la demanda de transporte aéreo.

Sin embargo, esta explicación deja fuera un aspecto cada vez más relevante para entender la movilidad internacional: la cultura. Las personas no solo viajan por motivos económicos; también lo hacen para asistir a festivales, descubrir ciudades con una identidad cultural diferenciada, disfrutar de su gastronomía o participar en eventos creativos. A pesar de ello, las variables culturales apenas han recibido atención en la literatura sobre demanda de transporte aéreo. En este contexto, en un trabajo reciente nos planteamos si las características culturales de una ciudad pueden explicar parte de los flujos de pasajeros aéreos.

¿CÓMO SE MIDE EL ATRACTIVO CULTURAL DE UNA CIUDAD

Mientras que la población, el PIB o el número de conexiones aéreas directas son relativamente fáciles de medir, cuantificar el atractivo cultural de una ciudad resulta mucho más complejo. ¿Cómo debería medirse? ¿A través de variables como el número de museos, de la oferta gastronómica, o de la inversión pública y privada en cultura? No existe una medida única que capture de forma completa todas las dimensiones del atractivo cultural de un destino.

En nuestro estudio utilizamos dos indicadores internacionales elaborados por la UNESCO. El primero es la presencia de Lugares Patrimonio de la Humanidad. El segundo, mucho menos estudiado, es la pertenencia a la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO (UCCN), que distingue a aquellas ciudades que han convertido la creatividad, en campos como la gastronomía, música, cine o literatura, entre otros, en un eje de su estrategia de desarrollo urbano. Ambos reconocimientos constituyen una medida comparable del capital cultural internacionalmente reconocido de una ciudad.

UN ANÁLISIS A ESCALA GLOBAL

Para el análisis empírico construimos una base de datos con los flujos anuales de pasajeros aéreos entre 3.468 ciudades de 226 países durante el período 2011-2023, lo que supone cerca de 20 millones de observaciones.

No obstante, comparar directamente ciudades con y sin reconocimiento de la UNESCO sería insuficiente, ya que ambas difieren también en aspectos como el tamaño, el nivel de desarrollo, la conectividad o la localización geográfica. Por ello, estimamos un modelo de gravedad estructural que controla por los principales determinantes de la demanda de transporte aéreo, como la distancia, la existencia de vuelos directos, los acuerdos internacionales, la moneda común, las sanciones y las restricciones a la movilidad, e incorpora efectos fijos para capturar la heterogeneidad no observada entre ciudades y entre pares de ciudades. Esta estrategia permite identificar el efecto del reconocimiento de la UNESCO a partir de su influencia diferencial sobre los flujos internacionales, tomando como referencia los flujos domésticos hacia una misma ciudad. Asimismo, verificamos la robustez de los resultados mediante distintos grupos de control y muestras de ciudades comparables.

LA CULTURA TAMBIÉN MUEVE A PASAJEROS

La Figura 1 resume los principales resultados del análisis y muestra como las variables culturales aportan información que los determinantes tradicionales no capturan. Como puede observarse, el efecto estimado de pertenecer a la UCCN se mantiene notablemente estable en todas las especificaciones consideradas, con incrementos de entre el 19 % y el 27 % en los flujos internacionales de pasajeros respecto a ciudades comparables sin este reconocimiento. En cambio, el efecto asociado a la presencia de un Lugar Patrimonio de la Humanidad es mucho más reducido y, en la mayoría de las especificaciones, no resulta estadísticamente significativo. Una posible explicación es que estos destinos ya atraían un elevado número de visitantes antes de obtener el reconocimiento, mientras que la pertenencia a la UCCN parece aportar un valor añadido en términos de visibilidad internacional, cooperación entre ciudades y posicionamiento como destino creativo.

Figura 1. Efecto de la pertenencia a la UCCN sobre los flujos internacionales de pasajeros respecto a los domésticos y efecto de las conexiones entre ciudades UCCN estimados mediante un modelo de gravedad estructural para las distintos grupos de control.

Además, uno de los resultados más novedosos aparece al analizar las conexiones entre ciudades creativas. Cuando tanto la ciudad de origen como la de destino son miembros de la UCCN, el volumen de pasajeros es aproximadamente un 10 % superior al de conexiones comparables. Este resultado sugiere que la UCCN constituye mucho más que un sello de reconocimiento internacional. La red fomenta la cooperación entre sus miembros mediante proyectos conjuntos, la organización de eventos, el intercambio de experiencias y el desarrollo de iniciativas comunes, lo que probablemente contribuye a fortalecer las relaciones entre estas ciudades e incrementar los flujos de viajeros.

En otras palabras, no solo importa el atractivo cultural de una ciudad, sino también formar parte de una red internacional que impulsa la cooperación y el intercambio. Además, estos efectos son especialmente intensos en ciudades de países de renta baja y media, donde el reconocimiento internacional parece traducirse en mayores ganancias de conectividad.

IMPLICACIONES MÁS ALLÁ DEL TRANSPORTE

Aunque nuestro trabajo se centra exclusivamente el transporte aéreo, sus implicaciones van mucho más allá. Durante décadas, los modelos de demanda de transporte han explicado la movilidad utilizando fundamentalmente variables económicas y geográficas. Nuestros resultados muestran que incorporar variables culturales mejora la comprensión de los flujos internacionales de pasajeros. Estas conclusiones también tienen importantes implicaciones para las políticas urbanas. Las inversiones en cultura no solo generan beneficios para el sector cultural o turístico, sino que también pueden reforzar la conectividad internacional de las ciudades. Del mismo modo, participar en redes internacionales de cooperación cultural puede convertirse en una herramienta eficaz para aumentar la proyección exterior, especialmente en economías emergentes.

En definitiva, los factores culturales no deben entenderse únicamente como un elemento de identidad o patrimonio, sino también como un activo económico capaz de influir en las decisiones de movilidad. Comprender por qué las personas viajan entre ciudades requiere, por tanto, incorporar el atractivo cultural como un determinante más de la demanda de transporte aéreo.

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